El monumento a los fueros muestra los escudos de las poblaciones con asiento en Cortes y esculturas alegóricas del Trabajo (el herrero), la Paz (la paloma), la Justicia (la balanza) la Historia (el libro) y la Autonomía (con alas y mirando a la Diputación). Lo remata una matrona de bronce que simboliza a Navarra con las cadenas en su mano derecha y la Ley Foral a la izquierda. El monumento fue erigido en 1903 para recordar la defensa acérrima de Navarra a sus Fueros y sufragado por suscripción popular con aportaciones desde 25 céntimos hasta 25 pesetas.
Los Fueros suponen la compilación legislativa de Navarra, pero su valor y simbolismo trascienden el ámbito normativo para representar al autogobierno y nuestro pasado histórico como reino independiente. Tal era su importancia, que por ejemplo en el pasado, hasta que los reyes no juraban guardar los Fueros no eran reconocidos como tales. Además, aseguraban las libertades ya que toda persona o gremio podía alegar la figura del Contrafuero cuando consideraba vulnerados sus derechos.
La historia del monumento se inicia en 1893 cuando Gamazo, Ministro de Hacienda, presentó su proyecto de presupuestos aplicando a Navarra, ya convertida de Reyno a provincia en 1841, “las mismas contribuciones y rentas que al resto de provincias”. Tras el descontento generalizado, de varias manifestaciones y de multitudinarias protestas directamente a la reina regente, en mil 1894 Gamazo o sale del gobierno y fracasa su proyecto de Ley.
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ROSA OTEIZA ARMONA
La placas están colocadas alrededor del monumento, en su base
En el monumento existen unas placas escritas en castellano, en euskera, y en caracteres ibéricos, que nos recuerdan que había cuestiones que nadie discutía hacía 100 años ¿Cuántas placas hay en total?