Tras convertirse Íñigo Arista en el primer monarca de Pamplona (IX) las sucesivas dinastías consolidarían el Reino de Pamplona frente al dominio musulmán.
El rey Sancho Garcés II donó la ciudad “a Dios y a Santa María”. Es decir, se la regaló al obispo. Así tal cual.
El acto no tuvo nada de simbólico, sino que desde entonces Pamplona perteneció al obispado, por lo que los reyes no recibían renta alguna, y apenas ejerció Pamplona como corte ni sede real.
No, fue hasta 1319 cuando la iglesia devolvió nuevamente al rey el señorío y las rentas de Pamplona.
Así que frente a la Navarrería (la ciudad originaria con población autóctona y dominio del obispo), optaron los reyes por crear la suya propia (San Cernin)
En el burgo de San Cernin tenían prohibido residir los navarros, y se pobló con extranjeros francos, burgueses y comerciantes.
También se desarrolló la población de San Nicolás, más heterogénea.
Por lo tanto, no había una, sino tres Pamplonas, cada una con una población diferenciada en lengua, orígenes, oficios y condición social, con desiguales privilegios, diferentes regidores y distintas parroquias.
Cada cual poseía sus murallas y fosos que la separaban. Y se hostigaban de forma constante. La paz definitiva llegó con Carlos III el Noble.
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LOS BURGOS
Una placa en el suelo recuerda la distribución pasada de los Burgos, y la fecha en la que se proclamó el Privilegio de la Unión
El 8 de septiembre de qué año, Carlos II el Noble dictó el acuerdo conocido como Privilegio de la Unión? Este acuerdo integró la ciudad, erigió un ayuntamiento común en tierra de nadie, y dotó con las mismas leyes y un único escudo y los mismos regidores a los tres barrios. Al fin se convirtió en una sola Pamplona.